
Cada 19 de marzo, la comunidad educativa del Colegio Marista San José del Parque. celebra a su patrón: San José. Es una oportunidad para descubrir la figura de José, aparentemente marginal, discreta, “de segunda línea”; pero sin embargo una pieza fundamental y muy relevante.
José ha sido un personaje muy especial del Evangelio. Llama la atención que, en todo el Evangelio, José, decir, lo que se dice decir, no dice nada. Pero su vida fue todo un mensaje maravilloso y extraordinario.
Es un hombre sencillo: un artesano de Nazaret, un trabajador normal, sin fama, sin “seguidores” y sin “ningún título importante”. Al que Dios le confía una misión que cambiará la historia del mundo: cuidar de Jesús y caminar al lado de María.
No le hicieron falta ni los aplausos ni los espectadores para responder con una fe enorme y un corazón valiente. Y es que José estuvo ahí, cuando hacía falta, sin más, simplemente cumpliendo su misión. El Papa Francisco nos decía: “El mundo necesita a estos hombres que están en segunda línea, pero que sostienen el desarrollo de nuestra vida, y que nos sostienen en el camino de la vida”.
Por último, Mateo, en su evangelio describe a José con una palabra que resume su vida: “era justo” (Mt 1,19). En la Biblia, ser justo significa vivir con rectitud, buscar el bien y actuar según la voluntad de Dios. Y José “fue justo”, siempre, con hechos.
Un hombre que escucha y actúa
Uno de los rasgos más llamativos de José es que no discute, no busca excusas, no exige explicaciones. Simplemente confía y actúa. Son sus gestos los que hablan con fuerza. Cuando descubre el embarazo de María, decide protegerla en lugar de exponerla. Entonces, en sueños, recibe una indicación de Dios:
“José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer” (Mt 1,20).
Y José responde de la manera que define toda su vida:
“Cuando se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado” (Mt 1,24).
El protector de la familia
José es el protector de la familia, el que cuida, el que se adelanta a las dificultades y el que busca siempre lo mejor para los suyos. Cuando el rey Herodes el Grande busca al niño para matarlo, siente la voz de Dios:
“Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto” (Mt 2,13).
Su respuesta es inmediata. José se levanta de noche, toma a Jesús y a María e inicia el camino del exilio. No le es fácil: dejar casa, trabajo … y tierra para proteger a su familia. Tras la muerte de Herodes, otro sueño le invita a regresar:
“Levántate, toma al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel” (Mt 2,20).
José vuelve entonces a Galilea, donde la familia comenzará una vida sencilla en Nazaret. Su vida transcurre en un pequeño taller, trabajando con sus manos esforzándose cada día para sacar adelante a su familia.
El hombre de lo cotidiano
José es el carpintero de Nazaret. Es en el día a día donde vio que “Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” (Lc. 2,52). Y lo hacía aprendiendo el valor del esfuerzo, de la humildad y del trabajo bien hecho. Muchos de los rasgos humanos de Jesús que descubrimos en el Evangelio —la cercanía, la sencillez, la atención a los pequeños, la fidelidad a Dios en lo cotidiano— seguramente fueron también aprendidos a José, un hombre sencillo, trabajador y comprometido.
Un modelo para hoy
En una sociedad que a veces premia el éxito rápido y el protagonismo individual, José propone los caminos: del compromiso, del servicio y de la responsabilidad silenciosa. Su vida nos muestra:
- José no hace grandes preguntas: responde con su vida.
- No se queja de las dificultades: asume su misión.
- No busca destacar: trabaja con responsabilidad.
- Escucha a Dios y busca hacer siempre el bien.
- Enseña que se ha de asumir el compromiso que corresponde.
Por eso sigue siendo un modelo profundamente actual. Su figura habla especialmente a las familias: padres y madres que trabajan cada día por el bienestar de sus hijos, a los educadores que acompañan procesos de crecimiento y a los jóvenes que buscan descubrir su propio camino.
San José y la comunidad educativa
En el Colegio San José del Parque, “el patrón” inspira un estilo educativo basado en el cuidado, el acompañamiento, la protección y el crecimiento de cada alumno. José recuerda que educar, cuidar y acompañar a otros es, muchas veces, una tarea silenciosa, hecha de constancia, de dedicación diaria y de confianza en Dios. Ese mismo espíritu sigue vivo hoy cuando la comunidad educativa se compromete con el crecimiento integral de sus alumnos.
Como José, la comunidad educativa ha de buscar construir cada día un espacio donde todos puedan desarrollarse, aprender y crecer. Porque, como nos enseña José, no hacen falta grandes discursos para cambiar el mundo. A veces basta con vivir con responsabilidad, servir a los demás y amar en lo cotidiano.
Una fiesta que habla de valores
Celebrar a San José, nos viene genial para recordar que los grandes cambios en el mundo muchas veces comienzan con personas sencillas que hacen bien lo pequeño. José no aparece en los grandes discursos de la historia, es un modelo de hombre que, sin hacer ruido, supo dar respuestas con su vida. Y es que, sin ningún lugar a duda, sin su valentía, su trabajo y su fidelidad cotidiana, la historia habría sido distinta.
H. Juan Carlos Sanz Miguel