La creciente preocupación por la violencia en el entorno digital centró el webinar dirigido a familias y docentes, en el que se abordaron las claves para comprender y prevenir este fenómeno cada vez más presente entre adolescentes. Según los datos compartidos, al menos uno de cada cuatro jóvenes en España ha sufrido algún tipo de violencia digital en el último año, desde ciberbullying hasta grooming o sextorsión.

La formación fue impartida por el psicólogo Fabián Cardell, especialista en psicoterapia infantil y apego, quien subrayó que el uso de la tecnología forma parte natural de la vida de los adolescentes, pero también supone un entorno complejo que “no es un juguete”, sino un espacio donde pueden enfrentarse a situaciones para las que aún no están preparados. En este entorno digital, se producen muchos comportamientos que no se reproducirían en la vida presencial. Esta falta de empatía, para la que no existe una aplicación que se pueda instalar en el móvil, unida al anonimato o la distancia, incre
menta la gravedad de las situaciones de violencia.
Uno de los mensajes centrales del webinar fue la importancia de la implicación de las familias y educadores. “Hay que dedicar tiempo y afecto”, insistió el ponente, destacando la necesidad de generar espacios de confianza donde los adolescentes puedan expresarse sin miedo a ser juzgados. La comunicación abierta se presenta como una herramienta clave para detectar posibles situaciones de riesgo y acompañar de manera adecuada.
Asimismo, se subrayó la importancia de conocer los entornos digitales que utilizan los jóvenes. Comprender las plataformas, dinámicas y riesgos asociados permite a los adultos ofrecer una orientación más realista y cercana, evitando respuestas basadas únicamente en el control o la prohibición.
El webinar insistió en un mensaje fundamental para trasladar a los adolescentes: no están solos. Es necesario hacerles ver que no tienen que gestionar por sí mismos los problemas que puedan surgir en el mundo digital. Contar con adultos de referencia que escuchen, acompañen y actúen es esencial para su bienestar.
En definitiva, la educación y el acompañamiento siguen siendo las herramientas más eficaces para prevenir la violencia digital, construyendo entornos de confianza donde el diálogo, la cercanía y el cuidado sean protagonistas.